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  • Manuel FV

La desalentadora inercia de un puf en el Branding en salud.

Lo cierto es que tenía pensado escribir sobre otra cosa en esta ocasión pero, como solo le debo pleitesía a mis caprichos, he cambiado cual veleta ante el viento que me ha dado esta semana. La anterior, para ser más precisos. Seré breve.


En mi intento por predicar, cual dominico mendicante, me encuentro últimamente con una respuesta que me deja con serias dudas sobre mi fe. Pero no dudas sobre la utilidad y necesidad de extender la implementación del Branding en la industria farma, sino dudas en mi fe sobre la predisposición a utilizarla. O puede que la falta de fe no sea la mía.


«No, si entiendo que eso es lo que tendríamos que hacer pero, puf, eso nos llevaría mucho tiempo y tenemos dos semanas para hacer un lanzamiento fundamental para nuestra empresa. Eso sí, queremos una campaña superchula que transmita lo buenos que somos.»

Puede que exagere un poco, pero no mucho. No han sido pocas las veces que hemos tenido que afrontar un concurso para un lanzamiento sin tener la más mínima base de Marca más allá de un naming y un logo. Y a veces ni eso.


—¿Podemos trabajar un poco sobre una plataforma de Marca, aunque sea sencillita, para que nos ayude y os ayude durante la activación y más allá?— proponemos con cierta súplica.

—Puffff (enfatizo con más efes de lo que me permitiría la RAE)— contestan con resoplido que nos mueven los pelos de las orejas incluso en digital (sí, yo tengo pelos en las orejas, una confesión que no viene a cuento pero…)


Y ahí sigue mi duda. ¿No quieren hacerlo? ¿No les interesa? ¿Les aburrimos?¿No le ven la utilidad? ¿Lo explicamos mal? ¿Todo a la vez? ¿Los pelos en las orejas asustan?


Lo malo de esto es que me da la sensación de que, como dice Rafa Berrio, «somos malos actores confiando en la noche del estreno». La campaña lo soportará todo, lo disruptivo, que en realidad no lo es, deberá convencer al médico, al paciente y a quien dude de las bondades del lanzamiento. Y si no es suficiente una campaña WOW impactante superchulipiruli, siempre queda un logo —siempre más grande— una identidad visual y unos datos que podrán con todo. Al menos hasta dentro de seis meses que cambiaremos la campaña porque «un golpe de timón» es lo que necesitamos para que los apóstatas vuelvan al redil.


«Somos malos actores confiando en la noche del estreno»

Puf, podría decir la próxima vez que lo planteemos, pero para ser fieles a la verdad debo reconocer que he encontrado conversos que han visto la luz, al menos un poco, y abren una pequeña puerta a hacer pequeños ejercicios de Branding. Espero que pronto sean más grandes, más profundos y con más previsión. Pues eso: Puf.